segunda-feira, 22 de agosto de 2011

Hoy no, me va a doler la cabeza

Hoy no, me va a doler la cabeza
El uno por ciento de las cefaleas está relacionado con la actividad sexual. Habitualmente, las “migrañas del coito” son benignas y el dolor puede durar entre un minuto y tres horas. El 70 por ciento de los afectados son hombres.
Por lo menos uno de cada cien dolores de cabeza es una “cefalea sexual”, que se produce durante el coito –según una investigación efectuada en España–. En realidad, quizá sean muchos más porque “hay quienes no declaran que se produjo en esa circunstancia: depende de lo legal que haya sido la relación”, según observó un especialista. El dolor afecta principalmente a los varones; en el peor, aunque menos probable de los casos, puede ser síntoma de una enfermedad grave como un aneurisma. Pero lo más habitual es que se trate de una “cefalea sexual benigna”, que suele reiterarse, a veces durante años, hasta desaparecer, espontáneamente o por cambios en el estilo de vida, como dejar el tabaco o el alcohol (antes que dejar el sexo). En contrapartida, respecto de las personas que habitualmente tienen dolores de cabeza, “en el 13 por ciento de los casos, el dolor desaparece al tener relaciones sexuales”.
David Ezpeleta, miembro de la Sociedad Española de Neurología, señaló que “entre el 0,4 y el uno por ciento del total de las cefaleas son sexuales” y que “el 70 por ciento de los afectados son hombres”. “El dolor puede durar entre un minuto y tres horas. Cuando se presenta por primera vez y es explosivo, corresponde efectuar una consulta médica, ya que podría corresponder a patologías graves como la ruptura de un aneurisma intracraneal.”
Descartados los riesgos graves, el diagnóstico es “una cefalea sexual benigna, que puede resolverse mediante la práctica de ejercicio físico, la reducción de peso y dejando el alcohol y el tabaco. En caso de que persista, hay fármacos que ayudan a aliviar el problema”, señaló Ezpeleta, en Madrid, en el marco de la presentación de un estudio sobre trastornos de la vida sexual en pacientes con dolor de cabeza efectuado por la Fundación Migraña.
En efecto, Roberto Sica –profesor emérito de Neurología y secretario de Ciencia y Técnica en la Facultad de Medicina de la UBA– precisó que se trata de la “migraña del coito, reconocida en la clasificación habitual de las migrañas: especialmente si el dolor es explosivo, inhabitual y muy fuerte, corresponde el diagnóstico diferencial, ya que podría ser el preámbulo de la ruptura de un aneurisma o corresponder a una malformación vascular cerebral”.
Lucas Bonamico –de la sección Cefaleas y Dolor del Instituto Fleni–- comentó que “algunos pacientes declaran que el dolor se produjo en esa situación, pero otros no; depende de lo legal que haya sido la situación; a veces, esa circunstancia se revela en el interrogatorio médico, y las mujeres suelen ser más reticentes a contarlo”. El especialista precisó que “la cefalea benigna del coito puede presentarse unas pocas veces en la vida o reiterarse a lo largo de dos o tres años hasta desaparecer. No se conoce bien su causa: se especula con que, al aproximarse el orgasmo, se produce un mayor flujo de sangre en algunas zonas del cerebro, pero el origen no está claro”.
Virginia Martínez Verdier, psicóloga especialista en sexología, agregó que “el dolor de cabeza como malestar, no ya durante sino después de la relación sexual, puede deberse a que la tensión muscular generada durante la relación no se descargó adecuadamente en el orgasmo; en cuanto al ‘me duele la cabeza’ previo, puede no ser excusa, sino un síntoma orgánico que expresa el malestar ante la expectativa de una intimidad que, con esa persona en particular, no es deseada”.
En contrapartida, el estudio de los españoles estableció que, entre las personas que ya tienen cefaleas, “el 13 por ciento manifiesta que el dolor desaparece al tener relaciones sexuales”. Roberto Sica comentó que, en realidad, “ante la expectativa y el acto sexual, todo tipo de dolor se atenúa: no sólo la cefalea, sino los dolores de la artrosis, por ejemplo; cierto que, terminado el acto sexual, suelen retornar”. La causa probable consistiría en “una inhibición activa del dolor por acción de las endorfinas, los endoopioides que produce el organismo”. Es que “evolutivamente, para la preservación de la especie es adecuado contrarrestar cualquier perturbación que pudiera impedir el acto sexual”, observó Sica.

Viejas neosexualidades

Viejas neosexualidades

El autor examina la inscripción cultural de la sexualidad, desde la época victoriana, pasando por la “revolución sexual” y hasta nuestros días.
Por Enrique Carpintero *


Es sorprendente que en la actualidad se hable sobre “nuevas sexualidades”, que algunos denominan “neosexualidades”: sólo tenemos que recorrer la literatura erótica de diferentes épocas para ver que lo nuevo es algo viejo, que siempre estuvo presente en nuestra condición humana. Claro, la sexualidad se mantenía como un secreto bien guardado, circulando por las profundidades de una subjetividad que debía disimularlo. Evidentemente esta situación ha cambiado.

La sexualidad de la época victoriana, desde la cual Freud construyó el psicoanálisis, se sostenía en inhibiciones y represiones que eran la base de una serie de síntomas especialmente agudos en la época. La sociedad burguesa del siglo XIX definió nuevas reglas de juego para los placeres, que no estaban ya en manos de la religión, sino de la ciencia médica, en la cual se apoyaban los Estados modernos que consideraban un deber gobernar las prácticas sexuales para establecer que era “normal” y “patológico”. Como dice Elizabeth Roudinesco: “El discurso positivista de la medicina mental propone a la burguesía triunfante la moral con la que no ha dejado de soñar: una moral relativa a la seguridad pública modelada por la ciencia y ya no por la religión. Por disciplinas derivadas de la psiquiatría, la sexología y la criminología reciben, de hecho, la misión de explorar en su totalidad los aspectos más sombríos del alma humana”.

Los escritos médicos de la época, para describir la sexualidad considerada “anormal”, crean una lista impresionante de términos derivados del griego y del latín: zoofilia, coprofagia, pedofilia, a tergo, cunnilingus, etcétera. En 1886, el médico austríaco Richard von Krafft-Ebing llevó a cabo una síntesis sobre las diferentes prácticas sexuales en su obra Psychopathia sexualis.

El objetivo era establecer una separación clara entre una sexualidad denominada “normal”, al servicio de la procreación, de la felicidad de las mujeres en el matrimonio y la maternidad, y del hombre como pater familiae, y una sexualidad “anormal” que se asocia con la enfermedad, la muerte y la búsqueda del placer absoluto. Esta sexualidad anormal se podía encontrar en la mujer histérica que, al “simular” sus síntomas, evitaba la responsabilidad de la maternidad. Pero el verdadero paradigma de la perversión era la homosexualidad, así como la masturbación.

Para el discurso médico positivista, el homosexual era el mayor de los perversos, ahora desde el punto de vista biológico. Sin embargo, no era considerado un enfermo, ya que se burlaba de las leyes de la procreación. De allí que, para desenmascarar al homosexual, se lo tratara de convertir en un criminal, un perverso sexual alienado, un violador de niños.

Thomas W. Laqueur, en Sexo solitario. Una historia cultural de la masturbación, cuenta cómo la masturbación se transformó en una enfermedad. En la antigüedad, apenas si era mencionada como un problema. En 1712, en Inglaterra, el cirujano John Marten, un charlatán y estafador necesitado de dinero, publicó un folleto donde relataba los infinitos males que el onanismo traería a quien lo practicara. El texto tuvo un éxito inmediato. Su fama llegó a Francia, donde el médico Samuel A. D. Tissot publicó en 1760 El onanismo. Disertación sobre las enfermedades producidas por la masturbación.

La tradición del siglo XVIII, que mezclaba medicina con pedagogía moral, propagó la versión del vicio solitario. Jean-Jacques Rousseau la condenó en sus Confesiones, y en su obra pedagógica Emilio la considera una de las más grandes amenazas a la integridad moral del sujeto. Voltaire siguió su ejemplo. La nueva “enfermedad” se convirtió en un adjetivo para señalar exceso de imaginación, falta de seriedad y un alejamiento de la razón o de una conducta educada.

Como dice Laqueur, “tres cosas convierten el sexo solitario en antinatural. Primero, no era motivado por un real objeto de deseo sino por la fantasía; la masturbación amenazaba con imponerse a la más proteica y potencialmente creativa de las facultades de la mente, la imaginación, y llevarla a un precipicio. Segundo, mientras cualquier otro tipo de sexo era social, la masturbación era privada o, cuando no se la practicaba a solas, era social de mala manera: sirvientes perversos la enseñaban a los niños; perversos niños mayores la enseñaban a los más pequeños e inocentes; muchachas y varones en las escuelas la enseñaban fuera de la supervisión de los adultos. Y tercero, a diferencia de otros apetitos, la urgencia por masturbarse no podía ser saciada ni moderada. Practicada a solas, guiada sólo por las creaciones de la propia mente, era una transgresión primitiva, inevitable, seductora, incluso adictiva y fácil. De pronto, cada hombre, mujer o niño parecía tener acceso a los ilimitados excesos de la gratificación que pudo ser privilegio de los emperadores romanos.

El combate contra la masturbación fue uno de los principales esfuerzos en la guerra librada por asegurar la correcta y medida privacidad de la naciente burguesía. Esta perspectiva se afianzó en la cultura victoriana. Su mundo erotizado era incontrolable, ya que la vida privada debía mantener las apariencias que la burguesía capitalista, en su primera época, dictaba para la vida pública. Ambos mundos necesariamente tenían que coincidir. Para ello, basaba su dominio en una lógica por la cual los sujetos debían intentar la represión y autodisciplina en sus manifestaciones sexuales. Los códigos sociales de la cultura medían la vida privada de los sujetos a costa de mantener en secreto el deseo sexual cuyas consecuencias sintomáticas Freud pudo dar cuenta en la clínica y los desarrollos teóricos del psicoanálisis.


Contraculturas


Recién a mediados del siglo XX podemos encontrar el primer estudio sistemático sobre la sexualidad, realizado por Alfred Kinsey. Basado en una investigación en la que participaron más de 12 mil personas, sacó a la luz los hábitos sexuales de la población de Estados Unidos, en dos libros clásicos: Conducta sexual del hombre (1948) y Conducta sexual de la mujer (1953). En los años ’60, Willian Master y Virginia Johnson iniciaron sus estudios controlados de laboratorio, publicados en Respuesta sexual humana (1966).

En 1964, Robert Stoller utilizó por primera vez el concepto de género para estudiar el transexualismo y las perversiones sexuales desde la perspectiva del kleinismo y la psicología del self. Más tarde, esta noción se generalizó desde diferentes perspectivas para afirmar que el sexo es siempre una construcción cultural, sin relación directa con la diferencia biológica. De allí la idea de que cada sujeto podría cambiar de sexo según el género o el rol que se asigna a sí mismo. En los ’70, Shere Hite produjo el llamado “Informe Hite” sobre sexualidad femenina.

Estos trabajos de investigación formaban parte del clima de los 60 y 70, cuando una “contracultura” se opuso a la cultura dominante. Este movimiento, si bien incluía a una minoría de la población, expresaba las ideas, fantasías y deseos de la época, cuya significación produjo transformaciones en la subjetividad. Los movimientos gay se organizaron para luchar por sus reivindicaciones. Los grupos feministas llevaron a una revolución en cuanto al sometimiento de la mujer a una cultura patriarcal. La revolución sexual, impulsada por la píldora anticonceptiva, de venta autorizada a partir de 1960, permitía libertades, y la familia dejaba de ser el fin último de la pareja. Sin embargo, el feminismo de la igualdad equiparaba la sexualidad femenina con la masculina, ignorando cualquier diferencia en las mujeres. De esta manera la sexualidad seguía centrada en la genitalidad y en el mito del orgasmo vaginal como modelo de la salud sexual considerada como normal.

En los ’80 comienza un avance en las luchas feministas, al proponer la apropiación de la experiencia subjetiva de la mujer por fuera de la sexualidad heterosexual patriarcal. La sexualidad de la mujer comienza a considerarse distinta a la del hombre y el cuerpo femenino aparece erotizado en su totalidad. También los varones reivindican una sensualidad repartida en todo el cuerpo. Además aparecen reivindicaciones de identidad de género: hombre, mujer, transexual, transgénero, travesti, intersexual, queer, que rompen el modelo binario masculino-femenino.

La heterosexualidad como modelo hegemónico a partir del cual la psiquiatría transformó el pecado en enfermedad ha perdido parte de su lógica en la cultura del capitalismo mundializado. Esta se sostiene en la ruptura del lazo social; el individualismo negativo ha transformado el deseo sexual, que debe ser vendido según las leyes del mercado capitalista.

El mandato de la actualidad de nuestra cultura, a través de superyó, no convoca a gozar, como nos quieren hacer creer. Por el contrario convoca a protegernos de la amenaza de desamparo que la misma cultura produce. Doble juego que lleva a un camino sin límite. La agresión no es interiorizada como “conciencia moral”, ya que todo está permitido en la búsqueda de la utopía de la felicidad privada. La agresión se libera contra el yo y contra el otro, pues la ética que sostiene nuestro ser es reemplazada por el tener y ofrecerse como un fetiche mercancía, que adquiere la ilusión de protegernos de los infortunios de la vida. Es decir, de nuestra finitud.

Si, en la época victoriana, la vida privada debía coincidir con lo que la cultura hegemónica dictaba para la vida pública, en la actualidad ocurre lo contrario. La vida privada se ha privatizado, en el orden del mercado. Es importante en la medida que pueda ofrecerse como una mercancía. Es en el espacio público donde tenemos que encontrar los valores de nuestra intimidad, medidos según las leyes de la economía de mercado. De esta manera, las relaciones humanas se miden como una mercancía y sus actividades se enuncian como un buen o mal negocio. Allí todo vale. Lo paradójico es que en este shopping en que se ha convertido la sociedad nadie vende nada. En este reality show, el éxito es efímero. Los negocios donde se ofrecen afectos, emociones, ideas conocimientos, amistad y sueños no funcionan. Algunos cierran y se abren otros, con nuevas vidrieras que se convierten en espejismos para negar una realidad donde predominan el desamparo y la soledad.

Estamos en una época donde la sexualidad ha salido de los placares. De un secreto, pasó a ser preciado objeto de consumo: una sexualidad evanescente, fácil de ser intercambiada en el mercado de las relaciones sociales. Allí podemos encontrar las diferentes manifestaciones de la sexualidad, con nombres actuales y atractivos: gran-bang, petes, swingers, etcétera. Pero sus efectos en la subjetividad cuestionan la centralidad de los paradigmas iniciales en los que se construyó el psicoanálisis. Hoy, todas las características de la heterosexualidad patriarcal han sido puestas en crisis. La pareja heterosexual no es la condición para la reproducción, ya que la reproducción se ha separado de la sexualidad a través de la fecundación asistida. Las mujeres no necesitan a los hombres para la crianza de los hijos, a partir de su incorporación al mercado capitalista. Esto ha llevado al aumento de parejas sin hijos, el incremento de hogares monoparentales, la aceptación de mujeres que llevan adelante solas la maternidad, el aumento de parejas homosexuales con o sin hijos, el sexo virtual que elude el cuerpo del otro. Este proceso, que ha afianzado mayores libertades individuales al romper prejuicios y tabúes de otras épocas, ha traído nuevos problemas. Uno de ellos es que la sexualidad que propone la cultura se ha disociado de los afectos. Esta sexualidad evanescente ha dejado a la mujer y al hombre solos frente al otro, ya que podemos tener encuentros sexuales pero no intersubjetivos. Su resultado es dejarnos cada vez más solos e insatisfechos, al quedar atrapados por relaciones desubjetivadas donde se han perdido los parámetros del erotismo. La sexualidad, al no tener la fuerza para la transgresión del erotismo al servicio de la vida, queda domeñada por la perversión, efecto de la muerte como pulsión. Es decir, una sexualidad que se expresa como renegación del corte y de la muerte; que se le impone al sujeto como actos repetitivos. Una sexualidad sostenida en el sometimiento y la destrucción del otro. En definitiva, una sexualidad que produce un proceso de desestructuración subjetiva. Parafraseando a Freud, podemos decir que la perversión es el negativo del erotismo.

Tener en cuenta una sexualidad plural nos lleva a revisar algunas cuestiones: 1) la pérdida de centralidad de la diferencia sexual como determinante exclusivo de la identidad subjetiva del sujeto; 2) la resolución del Complejo de Edipo como organizador de la normalización de la cultura debe ceder a una resolución dinámica propia de la “anormalidad” que nos hace humanos. Su protagonismo tiene que dar cuenta de procesos más tempranos ligados a ese vacío que nos constituye en tanto seres finitos; 3) la actualidad del campo de lo sexual se ha abierto a formas que no pueden seguir siendo calificadas de patológicas. De allí la necesidad de diferenciar claramente el erotismo de la perversión. No es la relación con una norma lo que determina lo propio de las perversiones, sino una sexualidad al servicio de la muerte como pulsión. Su contrario son las variaciones de la sexualidad humana al servicio del Eros, de la vida. Transcribo un fragmento de El mal de la muerte, de Marguerite Duras:

Hasta esa noche usted no había entendido cómo se podía ignorar lo que ven los ojos, lo que tocan las manos, lo que toca el cuerpo. Descubre esa ignorancia.

Usted dice: No veo nada.

Ella responde. Duerme.

Usted la despierta. Le pregunta si es una prostituta. Con una señal de que no.

Le pregunto por qué ha aceptado el contrato de las noches pagas.

Ella responde con una voz aún adormecida, casi inaudible: Porque en cuanto me habló vi que le invadía el mal de la muerte. Durante los primeros días no supe nombrar ese mal. Luego, más tarde pude hacerlo.

Le pide que repita otra vez esas palabras: el mal de la muerte.

Le pregunta cómo lo sabe. Dice que se sabe sin saber cómo se sabe.

Usted le pregunta: ¿En qué el mal de la muerte es mortal?

Ella responde: En que el que lo padece no sabe que es portador de ella, de la muerte. También en que estaría muerto sin vida previa al que morir, sin conocimiento alguno de morir a vida alguna.

* Texto extractado de un artículo que aparecerá en el próximo número de la revista Topía.

La educación sexual y los elefantes

La educación sexual y los elefantes

El arzobispo Héctor Aguer consideró “farragoso”, “ateo” y de “inspiración neomarxista” un manual oficial para formadores escolares en sexualidad. Aquí le responden la dirigente docente Stella Maldonado y el profesor Sergio Wischñevsky.
¿Educar para el amor?
Por Sergio Wischñevsky *

“Conocemos cómo Francisco de Sales, en Introducción a la vida devota, exhortaba a la virtud conyugal; a los casados les proporcionaba un espejo natural cuando les proponía el modelo del elefante y de las buenas costumbres de las que daba prueba con su esposa (sic). Nunca cambia de hembra y ama tiernamente a la que escoge, con la que con todo, sólo se aparea cada tres años y esto únicamente durante cinco días (...) Antes que nada, se dirige al río en el que se lava todo el cuerpo, sin querer de ninguna manera volver a la manada hasta no estar purificado.” El autor de estas instructivas líneas escritas allá por 1600 adquiere vigencia porque su bella fábula es usada como modelo a seguir frente a las peligrosas propuestas “neomarxistas” que se implementan desde el Estado.

El arzobispo de La Plata y presidente de la Comisión de Educación Católica del Episcopado, Héctor Aguer, representa la máxima autoridad de la Iglesia en lo que a educación se refiere. Por lo tanto, su ataque al manual Material de formación de formadores en educación sexual y prevención del VIH/Sida, que procede de los ministerios de Educación y de Salud, y que se basa en programas de lucha contra el sida de las Naciones Unidas y de otros organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), constituye la postura oficial de la Iglesia frente a la ley de educación sexual integral.

Lo inusual de las críticas no radica en su virulencia, sino en el marcado tono ideológico elegido. Los graves problemas que se derivan de la falta de educación sexual en los jóvenes, sobre todo en mujeres, van desde la proliferación de embarazos no deseados hasta una amplia gama de enfermedades, de la cual el sida sólo es la más peligrosa pero de ninguna manera la única, y situaciones de abuso por parte de los adultos. Por ello, vale la pena detenerse a analizar qué tipo de intelectual es Héctor Aguer y qué entiende por educación sexual.

“En la historia de la cultura occidental ocurrió un episodio curioso: cuando ambas luces, la de la razón y la de la fe entraban en eclipse, el movimiento filosófico que provocaba la tiniebla recibió el nombre de Ilustración; se lo llamó también Iluminismo y a ese siglo –el XVIII–, Siglo de las Luces. Esta ironía siniestra recubrió de afeites prestigiosos y reivindicatorios la negación de la revelación divina y del vuelo metafísico de la inteligencia; la religión quedó encerrada en los límites de la mera razón y ésta reducida a explorar el campo de los fenómenos.”

No deja de ser curioso que el llamado Iluminismo se llamó así para contrastarlo con lo que ellos denominaban “la oscura Edad Media”. En un documento elaborado como respuesta y a la vez propuesta de trabajo en las aulas, se explicita lo que parece ser el meollo filosófico con el que se discrepa: “la sexología” no tiene en cuenta que existe una naturaleza humana. Por ello, hay un deber ser al que ajustarse y todo aquello que se desvíe de este camino constituye la puerta de entrada a los problemas que se pretende combatir. Por ello es que más que hablar de educación sexual se debería hablar de “Educación para el amor”. A partir de esta premisa aparecen los grandes ausentes según Aguer: el amor, el matrimonio, la entrega, la familia, la maternidad y la paternidad.

Por esta razón opinan que los chicos no necesitan información, sino formación en valores: “la educación sexual fundamentalmente trata de proporcionar información biológica sobre el funcionamiento de los aparatos sexuales masculino y femenino; información sobre cómo se realiza el coito sexual, la contracepción, el aborto, ‘el sexo seguro’, las enfermedades de transmisión sexual, y presentar como normales toda una serie de prácticas aberrantes bajo el argumento de que son mitos, prejuicios o ignorancia lo que se ha tachado de cosas malas y que impiden el ejercicio pleno de su sexualidad a las personas, como la masturbación, el sexo fuera del matrimonio, la homosexualidad y las parafilias”.

El concepto de sexualidad llega a aceptarse a partir del siglo XIX como resultado de la observación minuciosa de que las prácticas sexuales eran mucho más variadas y amplias de lo que la propuesta religiosa ortodoxa prescribe o que el elefante fiel nos enseña.

Aun así, el argumento de que se debe respetar la libertad de conciencia es más que aceptable. Sin embargo, cuando de lo que se trata es de la salud de cientos de miles de niños y jóvenes, resulta un retroceso inaceptable hacer prevalecer el discurso religioso por sobre el científico y, en este caso, el que la inmensa mayoría de los profesionales de la salud recomiendan.

Educación para el amor, en todo caso, es justamente cuidar a nuestros chicos, acercarnos a sus problemas reales y acompañarlos. Esgrimir la castidad o las relaciones prescriptas según códigos desde un deber ser tiene como contrapartida la constatación de que no se da respuesta y se expone a peligros reales a todos aquellos que no ven luz en las concepciones medievales y no se acogen a los viejos mandamientos.

* Profesor de historia.

Know how gay de exportación

Know how gay de exportación
La CHA asesora a un centro cubano contra la homofobia. Es un intercambio académico y de experiencias en el marco de la nueva política de ese país sobre el tema.
Por Emilio Ruchansky
Página 12, Argentina
El activismo argentino viene fomentando el avance de los derechos relacionados con la diversidad sexual en Cuba, donde hay buenas chances de aprobar la unión civil para parejas del mismo sexo. “Las herramientas y argumentos que ofrecen son muy útiles y pueden ser aplicados a la realidad cubana adecuándolos a nuestras condiciones concretas”, dijo a este diario Alberto Roque, activo colaborador del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), dirigido por la sexóloga Mariela Castro Espín, hija del actual presidente cubano. Este organismo firmó un acuerdo de cooperación con la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), que incluye el intercambio académico, de experiencias, y la publicación de libros y materiales educativos. El primer objetivo es “desterrar la homofobia” de la isla, a través de diferentes campañas informativas y hasta cine-debates.
“Lo meritorio, a diferencia de lo que pasó en Argentina, es que en Cuba la batalla cultural que involucra este tema se está dando desde ámbitos gubernamentales, no sólo desde las organizaciones civiles”, observó César Cigliutti, titular de la CHA. El diálogo, agregó, es constante y en esta primera etapa del intercambio el pedido del Cenesex pasa por materiales académicos relacionados con la adopción y las familias homoparentales.
“La idea es que legisladores, ministros y activistas sepan sobre los tratados internacionales y la jurisprudencia. Es la estrategia que usamos acá en el Senado y en la Cámara de Diputados”, señaló Cigliutti.
El acuerdo entre el Cenesex y la CHA firmado en abril pasado abarca tres directrices fundamentales. La primera es formativa e investigativa, con vistas al desarrollo de investigaciones relacionadas con la promoción de derechos humanos. La segunda se basa en el intercambio de experiencias, mediante talleres específicos sobre la promulgación de normas jurídicas en favor de la diversidad sexual. La última involucra la publicación de libros y materiales educativos. “La transformación que encaró Mariela Castro –aseguró el titular de la CHA– es muy profunda social y culturalmente.”
Ya pasaron cuatro años desde que circula el proyecto de ley de unión civil para parejas del mismo sexo y no de matrimonio, según Castro Espín le indicó por entonces a Página/12: “El matrimonio en Cuba no es una institución fuerte, lo que es fuerte es la familia”. Según explicó Roque, del Cenesex, “después de haber sido entregado por la Federación de Mujeres Cubanas y la Unión de Juristas de Cuba hace más de un año, el proyecto de ley del Código de Familia está en manos del Ministerio de Justicia, que establece el orden en que se debaten las propuestas legislativas en el Parlamento”. Paralelamente, desde el Cenesex vienen haciendo un trabajo de sensibilización en el Comité Central del Partido Comunista de Cuba.
“Esperamos que estos temas relacionados con la diversidad sexual se incluyan en la agenda de la Conferencia del Partido del próximo año”, agregó Roque, activista y médico de profesión. Mientras tanto, desde el Cenesex lanzaron un concurso de afiches publicitarios y de guiones para spots publicitarios y films para revertir la discriminación. Además, todos los años en La Habana hay jornadas sobre diversidad sexual. La última fue en mayo pasado y Castro Espín envió un mensaje contundente a la sociedad cubana y a los políticos. “Desterremos la homofobia y defendamos el socialismo como paradigma emancipador del ser humano”, dijo.
El trabajo de intercambio entre la CHA y el Cenesex comenzó con el aporte de la organización argentina de una guía de información técnica y jurídica titulada “Somos Familias”. Allí se señala que la negación de derechos a la comunidad LGTB incide en “una mayor violencia y estigmatización social para con las personas homoafectivas”. También se menciona la extensa legislación internacional que emana de las Naciones Unidas, la Comisión Americana de Derechos Humanos y el Consejo Europeo, entre otras organizaciones.
En este compendio, que involucra cifras y estudios científicos, se analizan temas como el derecho a la herencia, la crianza de niños en familias homoparentales, la adopción, la discriminación laboral. Por otro lado, también se repasan las estrategias de la CHA: su política de visibilidad, la lucha contra la represión policial, las marchas del orgullo, el enfrentamiento con la Iglesia, la confección de materiales como el cuadernillo Salí del Closet, presentado en 2008 y motivo en una campaña del área de jóvenes de la CHA.
Según Roque, la sanción de la ley de matrimonio igualitario en la Argentina fue recibida con entusiasmo en el Cenesex y por el activismo. “Los medios nacionales hicieron una tímida mención sobre el asunto a pesar de la amplia cobertura hecha por Telesur”, agregó. “¿Y qué lecciones dejó para ustedes?”, preguntó Página/12. “Sin dudas, fue un proceso donde aprendimos sobre la articulación de todas las fuerzas diversas y heterogéneas que inciden en lograr este triunfo. También aprendimos sobre la utilidad de crear alianzas políticas en el trabajo de abogacía por los derechos sexuales y lograr así su plena inclusión en las políticas”, respondió.
La noticia llegó en un contexto favorecedor porque, ese mismo año, Fidel Castro había reconocido que no se le prestó “la suficiente atención” al tema. Fue durante una entrevista del diario La Jornada, de México, publicada en simultáneo por Página/12, donde el líder cubano admitió que los homosexuales, por su sola elección sexual, fueron tildados de contrarrevolucionarios y enviados luego a campos de trabajo militar-agrícolas en los ’60. También asumió toda la responsabilidad por lo ocurrido.
La percepción cubana al respecto cambió de manera radical. Es lo que pudo comprobar Cigliutti, quien conoció y recorrió La Habana en los ’90, cuando gays y travestis se reunían disimuladamente en alguna esquina céntrica para citarse luego en fiestas en las afueras de la ciudad. “Ibamos en autos y taxis y en el medio de la nada, en un baldío poníamos música y bailábamos. Hoy la situación es totalmente distinta. Hay boliches gays y también playas”, señaló el presidente de la CHA, orgulloso del intercambio con Cuba porque implica la importación de la experiencia militante de la CHA, que ya lleva 27 años de reclamos y triunfos.
emilioru@pagina12.com.ar

CREA's 2nd Disability, Sexuality, and Rights Online Institute

CREA's 2nd Disability, Sexuality, and Rights Online Institute - October 17 to December 17, 2011
A 9-week Online Course for Practitioners and Activists on Sexuality, Disability, Social Justice, Public Health, Development, and Media
Applications are due by September 15, 2011.
To apply online, click here. If you experience difficulty with the online method, download the application form from CREA's website (www.creaworld.org) and email the completed form to Debika Chatterjee at dchatterjee@creaworld.org. You may also write to her for any queries.
About the Course
The Disability, Sexuality, and Rights Online Institute provides a study of theory and practice for disabled and non-disabled people working in areas such as development, health, sexuality, media, and rights. The aim is to create awareness about the intersection of disability and sexuality, and build a political perspective on disabled people's sexual rights. Participants develop their ability to work in inclusive and holistic ways that further health and social justice. CREA organised the first Disability, Sexuality, and Rights Online Institute in 2010.
Why take this course?
Disabled people are often excluded or discriminated against in relation to their sexuality by health, development, and rights organizations because they are not considered to be sexual or they are thought to be sexually vulnerable or uncontrolled.
Disability rights activists and service providers often disregard sexuality issues and rights in favor of issues that are considered more pressing and appropriate like employment and physical access.
People with disabilities are commonly represented as asexual or as perverse in their sexuality. The media often builds 'freak' stories about their sexual lives.
However, sexuality is an important part of the life, identity, society, and culture of all people, including people with disabilities. It can be a source of pleasure and pain, empowerment and oppression.
Key Questions and Content
• Why sexual and disability justices matter to us all, with or without disabilities: Evolving theories of sexuality, disability, and human rights
• Naming and shaming: Analysing the sexualized power of stigma and discrimination against disabled people
• How to put rights into practice, from local to global: UN Conventions, national laws, and community action
• 'You're having sex?!' Challenge the prejudice that affects adolescence, relationships and sex education for people with disabilities
• Ekaete Umoh from Nigeria addresses the barriers and potential in providing reproductive healthcare for women with disabilities
• Anita Ghai from India looks at responses to the sexual abuse experienced by disabled people: from denial to action
• HIV/AIDS and disability: practitioners discuss their inter-relations and activists' role in reducing the risk
• Embodiment in sexuality and disability: Janet Price looks at attitudes to bodily difference, at prejudice, identity, intersectionality, and at challenging discrimination
• What is the role of the media?: Differing representations of disability and sexuality across the globe
Organizer
CREA empowers women and girls to articulate, demand and access their human rights by enhancing women's leadership, strengthening civil society organizations, influencing social movements and creating networks for social change. A global organization based in India, CREA works to make human rights an effective tool for social change, and to integrate human rights mechanisms, awareness, and principles into the fabric of the society.
Participants
The Disability, Sexuality, and Rights Institute is an introductory level course on the intersections of these issues. Independent activists and practitioners in development, sexuality, health, media, and rights NGOs and GOs worldwide are encouraged to apply. Twenty-five participants will be selected based on demonstrated interest in disability and sexuality and concrete ideas of relevance to their work. Practitioners will be given preference over students, researchers, and academics. Although the course is introductory, the work will be challenging, including reading and discussion of complex theory, which will be discussed and related to real life situations and social change work. For application form, click here or go to www.creaworld.org.
Accessibility
People with disabilities are encouraged to apply for the Institute. The course has been designed and tested to be accessible to disabled people and those with slower Internet connection speed. We will work with participants to modify the course as necessary to meet all needs and ensure full participation.
Costs and Funding
This Institute is made possible by the support of the MDG3 Fund from the Dutch Ministry of Foreign Affairs, and CREA. Participants are required to pay a $50 registration fee to contribute towards course expenses. Fee waiver available on request (please refer to the application form).
Format and Workload
The course will be conducted entirely online in English, with presentations, reading, discussion, research, activities, and a final project. No special technology is required, except a computer that can read Microsoft Word and Power Point documents and has Adobe Reader. Also required is Internet access to download/upload documents and comments for 20 to 30 minutes, 2 to 3 times a week throughout the course. The Institute will not be done in real time, although we will encourage participants in similar time zones to meet online for direct discussion; participants can complete the requirements at their convenience within the time parameters. There will be 2 to 4 readings per week, many will be challenging and theoretical. Course participation will take 6 hours per week on average. Participants are expected to participate in the entire course and complete all assignments. Guided by clear learning objectives, the course will be adapted to the unique interests, experiences, and needs of the participants. The participants will learn from each other's ideas and experiences through active involvement and sharing.
Resource People
The Institute is designed and taught by an international group of academics and activists in the disability rights field, who specialize in sexual and reproductive rights and health from a global South perspective.
Anita Ghai, Ph.D., is Senior Reader in Psychology, Jesus and Mary College, University of Delhi and a disability activist who works in the areas of education, health, sexuality, and gender. Her second book was (Dis)Embodied Form: Issues of Disabled Women (2003). She is on the editorial board of Disability and Society, Disability Studies Quarterly, and Scandinavian Journal of Disability.
Ekaete Judith Umoh is a disability rights advocate, a polio survivor, and Founder and Executive Director of Family Centered Initiative for Challenged Persons (FACICP). FACICP works to mainstream the issues of women with disabilities in gender and development programs. She is Chief Consultant, Joint National Association of Persons with Disabilities, Nigeria.
Janet Price is a member of the Gender and Health Group and an Honorary Research Fellow at the Liverpool School of Tropical Medicine. Working in the UK and India, her focus is feminist/post-modernist approaches to disability, postcolonialism, health, and the body. She is on the Board of DaDa (Disability and Deaf Arts) based in Liverpool, UK. She co-edited Feminist Theory and the Body: A Reader (1999).
Additional input from activists working in HIV/AIDS; media representation; UN conventions and more!
Applications are due on or before September 15, 2011. Applications received after this date will not be considered. Applicants will be informed about the selection decisions by October 5, 2011.
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Discapacidad, sexualidad y familia.

lunes 22 de agosto de 2011
Discapacidad, sexualidad y familia.
Autor: Fernando Cardenal.
Vía: Paso a Paso
INTRODUCCIÓN

1) ¿Por qué el tema de la sexualidad de las personas discapacitadas produce ansiedad en tantas personas no discapacitadas? ¿Por qué esa sexualidad ha de ser un problema para los demás? ¿Por qué la combinación de invalidez y sexualidad ha de ser visto por los demás como algo especial?.
La razón está en lo que E. Chigier llama la doble conflictividad de la asociación sexo-discapacidad tal como es percibida por la población en general así como por los profesionales y aún por muchas de las propias personas impedidas. Los temas sexuales son siempre temas delicados, conflictivos, cuando no tabús,considerados como algo especial, problemático, que requiere un tratamiento especial. Al mismo tiempo los impedimentos (discapacidades) son considerados como algo que se sale de lo ordinario.
De ahí que la asociación sexo-discapacidad sea considerada conflictiva.


2) Ha tenido que pasar mucho tiempo y se han tenido que hacer muchos esfuerzos antes de que los profesionales y el público en general empezaran a ver las discapacidades como variaciones de lo que hay en la realidad, en vez de como algo excéntrico, algo que no debería existir. Además, hay todavía mucha resistencia a ver que bajo la discapacidad, bajo el defecto corporal o mental, hay una persona con sus demás funciones intactas.
¿Cuánta importancia tiene la sexualidad para personas severamente discapacitadas? La respuesta es que la libido y el interés por la vida sexual suelen conservarse aún después de haber sufrido las lesiones corporales más graves.


3) Las personas físicamente discapacitadas sufren los mismos conflictos sexuales y las mismas alteraciones en el mecanismo de la respuesta sexual que las demás personas en general. Además, la presencia de una secuela evidente no tiene que llevarnos a asumir que cualquier trastorno sexual que sufra esa persona sea debido precisamente a la lesión que ha producido la secuela

Sexo é cena comum em área VIP da Festa do Peão de Barretos, diz Folha de S.Paulo

- Sexo é cena comum em área VIP da Festa do Peão de Barretos, diz Folha de S.Paulo
21/08/2011 - 10h50
Segundo informações do jornal, o espaço, que é uma propriedade rural, conta com homens tomando banho ao ar livre, mulheres nuas, bebidas, drogas e remédios para disfunção erétil.
Apesar da proibição de atos obscenos, informa a Folha, sexo é cena comum no camping VIP. Policiais e seguranças não passam por ali.
A Festa do Peão de Barretos é um evento popular realizado na cidade do interior de São Paulo com rodeios de touros, cavalos e apresentações musicais. Este ano, ocorre entre os dias 18 e 28 de agosto com expectativa de 950 mil pessoas.
Fonte: Redação da Agência de Notícias da Aids com informações da Folha de S.Paulo